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El déficit federal de EE. UU. alcanza 1,37 billones de dólares en los nueve primeros meses del ejercicio 2026
El Gobierno federal de Estados Unidos acumula 4,15 billones de dólares de ingresos en lo que va de ejercicio fiscal y 5,52 billones de gasto, según datos del Tesoro estadounidense hasta el 30 de junio de 2026. El desfase se sitúa en torno a 1,37 billones de dólares en los primeros nueve meses del ejercicio 2026, iniciado el 1 de octubre de 2025.
Los ingresos avanzan un 4% interanual, unos 143.000 millones de dólares más que en el mismo periodo del ejercicio anterior. El aumento del gasto, de 172.000 millones de dólares, ha absorbido con creces esa mejora.
Aunque el déficit se reduce, sigue en niveles muy elevados. Frente al ritmo del ejercicio 2025, el agujero fiscal se ha estrechado en 118.000 millones de dólares. En los ocho meses hasta mayo de 2026, el déficit era de 1,2 billones de dólares, con 3,7 billones de ingresos y 4,9 billones de desembolsos. Las cifras de junio elevaron ambas partidas hasta los actuales 4,15 billones y 5,52 billones, respectivamente.
Por qué el déficit importa a los inversores en cripto
Cuando el Estado gasta bastante más de lo que recauda, financia la diferencia emitiendo deuda del Tesoro. Un mayor volumen de emisiones suele presionar al alza las rentabilidades, encareciendo el coste de financiación en toda la economía. Con tipos más altos, los activos de riesgo —incluidas las criptomonedas— pierden atractivo relativo frente al rendimiento de los bonos públicos.
Si el sector público mantiene de forma persistente un gasto en torno a un 33% superior a sus ingresos, el ajuste termina llegando, ya sea vía inflación, depreciación de la divisa o una combinación de ambos factores.
Panorama macro y claves a vigilar
Estados Unidos ha registrado déficit presupuestario en 46 de los últimos 50 años. Los déficits anuales por encima de 1 billón de dólares solían considerarse cifras propias de una crisis, vinculadas a la quiebra financiera de 2008 y a la respuesta a la pandemia de COVID-19.
De cara al último trimestre del ejercicio 2026, en los mercados cripto destacan tres focos. Primero, la demanda en las subastas del Tesoro: si compradores nacionales y extranjeros exigen mayores rentabilidades para absorber el aumento de deuda, se reprecian los riesgos en todas las clases de activos, también en los digitales. Segundo, la relación entre el debate sobre el déficit y la fortaleza del dólar: un dólar más débil, que déficits persistentes pueden acabar favoreciendo, históricamente se ha asociado a un mejor comportamiento de Bitcoin. Tercero, la dinámica política: con el cierre del ejercicio el 30 de septiembre, cualquier negociación presupuestaria, amenaza de cierre del Gobierno o debate sobre el techo de deuda en el tercer trimestre de 2026 puede añadir volatilidad.
El crecimiento del 4% en los ingresos refleja el entorno actual de política fiscal; cambios legislativos en los tipos impositivos corporativos o individuales alterarían la trayectoria.